Inicio | Artículos de Prensa y Boletines | 27 de Enero del 2007

27 DE ENERO DEL 2007 EL IMPARCIAL Desde el D.F.

PRI: Gobernabilidad y fortalecimiento partidista

Si la representatividad y legitimidad de los diputados en el Congreso de la Unión, tiene que ver con su mayor o menor grado de presencia en la sociedad, resulta claro entonces, que una legítima aspiración es tener partidos políticos cuya conformación provenga de procesos electivos internos democráticos, respetuosos e institucionales.

No es de gratis entonces, que ideólogos de corte diverso, insistan en la necesidad de que el priísmo se fortalezca. Más ahora, cuando de ese activismo en la Cámara de Diputados, depende en mucho la gobernabilidad que alcance el actual gobierno calderonista.

Hablo por supuesto, de las necesarias reformas que se habrán de volver a poner en el tapete de las discusiones, y que bien entendidas y justificadas, deberán enfocarse al fortalecimiento de la economía del país, al crecimiento de los ingresos del Estado y al perfil social y de aliento a la producción en la distribución del gasto público.

Y resulta que como en materia ideológica y de proyectos estratégicos, el PRD y el PAN son dos fuerzas antagónicas – que lastimosamente han lesionado a las propias instituciones – entonces el PRI tiene la obligación de propiciar escenarios favorables, acuerdos que hagan posible la funcionalidad del Congreso, el establecimiento de proyectos de Gobierno y la gobernabilidad política misma.

Autonomía y democracia partidista

Pero como los partidos políticos son autónomos, y en su rompimiento estriba su debilidad, entonces es fácil deducir que intereses particulares o de grupo quisieran manipularlos a su antojo para el logro de sus objetivos.

Para nadie es secreto que ante la división nacional del priísmo (causa, entre otras, de haber quedado en tercer lugar en la elección presidencial federal) los Gobiernos de los Estados emergidos de nuestro partido han pasado a ocupar, de facto, el liderazgo y el control partidista.

Podríamos estar de acuerdo en la “naturalidad” de ese liderazgo. En lo que no lo estamos es en el control total, que pudiera derivar en absolutismos de poder nostálgicos que más que beneficiar, bloqueen las aspiraciones democráticas de nuestro partido.

Es por ello que ante el advenimiento de la elección de la dirigencia nacional del PRI y ante las tareas que tenemos enfrente para cumplir con éxito los próximos retos electorales de cara a la sociedad, es necesario ir dando pasos sólidos, con apertura, con auténtico afán de inclusión, no de exclusión.

En Sonora cada uno de los que integramos el PRI debemos analizar con responsabilidad a los candidatos y optar libremente por el que represente mas nuestra ideología, yo personalmente me inclino por una dirigencia democrática, respetuosa e incluyente.

Estamos a tiempo de avanzar en la organización priísta abriendo los espacios de participación. Cerrarlos a intereses de grupo, nos proyectaría negativamente y la sociedad no lo perdonaría, hoy  mas que nunca debemos actuar congruentemente entre el decir y el hacer buscando recuperar la confianza  de la ciudadanía en nuestro partido, de nada nos serviría tener dirigencia con un partido sin credibilidad ante el pueblo mexicano.

Estoy convencido que en Sonora, en los escenarios políticos por venir, habremos de fortalecer la democracia y el respeto a la militancia, valorando los aciertos y aprendiendo de los errores para poder responder a la sociedad que demanda partidos cuya finalidad sea ofrecerles una mejor calidad de vida   a los mexicanos.

Con afecto.

Carlos Ernesto Zataráin González,





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